Dos semanas han pasado desde la última vez que escribí. No es que no hayan ocurrido cosas que merezcan ser contadas... es que el día debió encogerse y por eso me faltaba tiempo y energía, o quizás, y es lo más probable, me organizo mal y no le saco todo el partido que podría a la jornada. En fin, que le vamos a hacer.
Las últimas dos semanas han sido algo dramáticas porque ha coincidido que la mejor amiga de Margui, Kyouko, se marchaba para siempre a Japón y que entrábamos en las dos semanas de vacaciones pre-verano. Sí, sí, aquí hay vacaciones amorfas en otoño y en primavera... Y son amorfas y horrendas porque los padres trabajan lo que significa que no hay posibilidad de hacer un viaje, al menos en mi caso, y los niños se quedan clavados en casa con su hiperactividad y su necesidad de hacer cosas, sobre todo cuando encima hace un tiempo de escándalo con sol y calor. Nunca entenderé estas vacaciones... Pues eso, Kyouko se marchó y Margui estuvo estas dos semanas de vacaciones enfadada y muy retadora, especialmente conmigo. Al principio no creí que le estuviera afectando tanto, pero un día, tras rezar antes de dormir, dijo: "my wish, my dream is that Kyouko comes back", le dio un beso a la muñequita que le hice de su amiga, y la acurrucó a dormir en su cuello. Supongo que si no hubiera habido vacaciones y hubiera estado yendo a la guardería, habría sido más fácil para ella al estar con su rutina, con sus otras amigas y con su querida profesora... Aún hoy sigue pensando intensamente en Kyouko, y la dibuja, y juega con ella como si estuviera en el cuarto y me pregunta que cuándo va a volver... Visto lo visto, en estas dos semanas no me quedaban ni tiempo ni energía para pensar en el blog. He estado dedicada a mi niña, a divertirnos juntas, y a intentar que dejara de estar enfadada.
Una de las cosas que hemos hecho ha sido jugar a los disfraces... Margui tiene mucha imaginación y anda constantemente pidiendo tal o cual atuendo. Un día quiso ser veterinaria para poder curar a sus muñecos que estaban todos enfermos, y de camino poder hacer una revisión a su papa que también debía tener fiebre.
Con la funda de una almohada le hice un delantal, le cosí un bolsillo para su instrumental médico y le puse una cruz roja de fieltro; en la cabeza, un tocado de fieltro a modo de cofia. El maletín de veterinario lo compramos hace tiempo en IKEA.
Otro día, y coincidiendo con un cumpleaños, Margui se disfrazó de conejito. Mi intención era hacerle las orejas con una diadema siguiendo el tutorial de Martha Stewart, pero me pilló el toro y acabé comprando las orejitas. Le puse una falda de bailarina y le cosí a los pantalones una borla rosa a modo de rabito. La verdad es que estaba monísima, y ella iba toda orgullosa por la calle mientras la gente la piropeaba.
Y como le ha cogido gusto a esto de disfrazarse y se cree que su madre es capaz de hacer cualquier cosa (pobre ilusa), me ha pedido que le haga unas alas de loro azul, como las de Blue y Perla de la película Río... ¿Estamos locos o qué?, pensé al principio... Pero de purita casualidad me he encontrado con el tutorial precioso de Eri, del blog Llevo la LLuvia, que pienso poner en práctica en cuando tenga la tela... El reto me apetece mucho, y ver la sorpresa en la carita de mi jamona es un aliciente. ¡A ver qué sale!
También me he dedicado a coser para practicar con mi máquina nueva que he heredado de mi querida Ayako. Aunque es básica, es más avanzada que la mía, y va tan suave que me parece un placer coser sin el nervio de que el pedal se va a disparar y los puntos se van a comer el hilo y hacer un gurruño con la tela. Además, usarla me hace pensar en mi amiga... Bueno, pues le he hecho a Margui una falda nueva siguiendo el tutorial de Dana, un conjunto para la amiguita de Margui que celebró su cumpleaños, y he reciclado un par de vestidos que le hice el año pasado (los he cortado por debajo de la axila y los he convertido en faldas).
¡Qué lindas faldas! Yo ayer cosí mi primera falda para mi hija. No me quedó tan linda como las tuyas, pero creo que mañana haré otra mejor.
ResponderEliminarSaludos desde Chile