Uno de los múltiples días lluviosos holandeses, el invierno pasado, necesitábamos una actividad nueva para sobrellevar el encierro casero. Me acordé que tenía unos palos guardados que me servirían para hacer algo que tenía en mente desde hacía tiempo: ¡un tipi!
No hay niño al que no le guste jugar a las tiendas de campañas en el salón, así que la idea de montar una tienda como la de los indios le encantó a Margui. Mis palos no eras muy altos, así que sería una tienda modesta pero coqueta. Saqué una tela que compré hace años en Egipto, muy colorida y alegre (todo lo contrario al día asqueroso y gris que hacía). En internet hay muchos tutoriales para fabricar tiendas más sólidas. En casa no había sitio para algo permanente así que simplemente até los palos con cuerda en la parte de arriba y los abrí para crear la estructura. Luego, para evitar que las patas se me abrieran demasiado, grapé una cinta por todo el perímetro de la base (las grapas son fácil de quitar luego). Una vez que el esqueleto estaba más o menos en pie, puse la tela alrededor y la sujete a las patas con unos pinchos de la ropa. Y así quedó el invento:
Nuestro tipi casero estuvo montado un par de semanas y mi jamona le sacó muchísimo partido. ¡Estoy deseando construir uno grande en el jardín en verano!


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