martes, 21 de enero de 2014

Color terapéutico

     El día que Harold se marchó de casa, todo se quedó patas arriba... parecía que un huracán había arrasado cada una de las habitaciones... Fue desolador y doloroso ver los restos de mi casa, de mi vida, hecho jirones... Recuerdo que esa tarde evité que Margui lo viera y la mandé con una amiga al circo que convenientemente acababa de llegar a la ciudad...
   

      Me soné los mocos, me sequé las lágrimas, levanté la cabeza y le metí mano al desastre... 
     Una de las habitaciones que más bonita quedó fue mi antiguo dormitorio. No estaba dispuesta a dormir sóla en ese cuarto y tampoco quería que Margui sufriera la ausencia de su padre. Como él se había llevado la cama, resolví traerme la de Margui y la que yo tenía en mi cuartito de costura, y ponerlas juntas, así cada una dormiría en su espacio pero pegadizas la una a la otra. Para tapar los agujeros dejados por el cabecero, colgué una lámina que compré cuando Margui nació y lo rematé con un autorretrato que Margui hizo en el cole. Saqué la preciosa colcha que nos regalaron en la boda (menos mal que no se acordaba de ella y no la reclamó!) y sobre ella puse los muñecos que le he comprado y hecho a Margui a lo largo de estos años...
    ¡Color! Nuestro cuarto desbordaba alegría y había conseguido erradicar la amargura que esas paredes desnudas sudaban... ¡Color! para inundar nuestros corazones y no dejarnos marchitar... ¡Color! que me daba el empuje necesario para seguir adelante y luchar por nuestra libertad...
     Este cuarto nos acunó durante un larguísimo año... nos hizo sentir bien... y desde luego me gustaba muchísimo más que el antiguo matrimonial... 
     ¡Color! ¡ Qué venga el color!

     
     El cuarto de Margui quedó convertido en su cuarto de juego ¿Qué niño no es feliz sabiendo que dispone de un espacio dedicado exclusivamente a jugar?...  Y de nuevo el color brillante y maravilloso de los juguetes nos ayudó en medio de la pesadilla porque nos daba alegría, fuerza, tranquilidad... 





2 comentarios:

  1. me alegra encontrarte de nuevo. Y del color de una habitación a vivir en tu tierra llena de luz y calor, bss

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  2. El color resulta de la ruptura de la luz blanca en pedazos. Es una liberación de la uniformidad, un encuentro (reencuentro) con lo más auténtico de uno mismo y de los que uno quiere. Elegir un color o colores es un ejercicio de libertad interior, ya no necesitas la aprobación de otros, es un grito de alegría, de fe en tu vida. Lo describes muy bien

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