¡Ay Dios mio! Qué trágica estaba en mi último post!... Ahora lo leo y hasta me da remordimiento porque suena realmente mal, como si estuviera hundidísima en la miseria. No sé, todos tenemos esos días raritos y tontos que empeoran por obra y gracia de alguien... y cuando eso ocurre, es generalmente el marido el que tiene la papeleta ganadora para desesperarme y provocar que me transforme en Mrs. Hyde, ya sea cabreada o llorona... bueno, Margui también pero ella solo tiene 3 años y por tanto goza de un perdón especial.
Y así fue ese día.
Mi pobre Harold está trabajando tanto que si no se me consume es porque me esmero en engordarlo con cenas bien densitas para que no le falte energía. Desde julio tenemos los horarios cruzados, así que Margui y yo hacemos prácticamente nuestra vida mientras él trabaja en su cubículo o duerme unas pocas horas. Para cuando viene a la cama, a eso de las 4 de la mañana (ahora que tiene clases porque hasta septiembre se acostaba a las 6am), yo estoy en mi quinto sueño y Margui hace muuuucho que descansa en los brazos de Morfeo. De verdad que no quiero estar en sus zapatos y mucho menos hecho de menos el mundo académico. Tiene que terminar un libro para diciembre, más las clases, más un congreso en Basilea, más escribir una beca para final de mes... y acaba de terminar de impartir cuatro clases en una universidad en el Norte, a 3 horas de Leiden (osea, que se pasaba 3 horas de ida y otras 3 horas de vuelta en el tren cada viernes), etc, etc. Así que yo me siento como madre soltera y esposa de un desaparecido en combate que vuelve a casa 1 hora al día (es el tiempo que generalmente pasa con nosotras durante la cena). Y entiendo que esté agotado, y acelerado, y estresado, y nervioso... todo este esfuerzo está encaminado a conseguir una plaza en otra universidad y tener una vida estable y segura (nos queda un año de contrato y no hay perspectivas de renovación)... que no tenga cabeza para pensar en nada... lo entiendo, de verdad que lo entiendo... Pero eso no quita que no eche de menos a mi marido, que me gustaría ver una película alguna vez con él, comiendo palomitas y charlando de tonterías que no tengan que ver con el trabajo... o dar un paseo los tres juntos por el bosque... o que me escuche, o al menos lo pretenda bien, cuando le cuento alguna de mis historias marujiles... Y es que aunque tengo a mi jamona y a mis amigas, también me paso muchas horas en silencio, muchísimas... y lo echo de menos.
Pero bueno, todo el mundo pasa por momentos así y, como dice el dicho, "Dios aprieta pero no ahoga". Somos un equipo y yo doy apoyo logístico al proyecto de vida por el que él lucha. Me gusta vernos como los engranajes de una máquina que funciona bien aunque a veces necesita un poco de aceite. La que peor parte se lleva es el tornillito de Margui, que no entiende lo que ocurre, que echa de menos a su padre y lo resiente, y que expresa esa falta de tiempo juntos con una rebeldía tozuda. Lleva tres días que se pone a llorar preguntando por su padre, diciendo que quiere ir con él y que se ha perdido... Hoy Harold le dijo que cuando volviera de trabajar iríamos a dar un paseo y ella se le tiró al cuello de emoción, y dijo que ella y papa iban juntos y que yo me quedaba en casa. Lo repitió varias veces, asi que está claro que quiere estar a solas con él. Cuando Harold volvió, ella estaba nerviosa por irse, me dió un beso y me dijo que me portara bien en casa... En la cena me volvió a repetir que mañana ella se va con su papa y yo me quedo en casa haciendo su comida (literalmente).
Sé que es cuestión de paciencia y de ser positivos. Harold es muy bueno en lo que hace y se esfuerza mucho, aún a sabiendas de lo que está sacrificando, y eso ha de tener recompensa.
Cambiando de tercios, este fin de semana pasado fue Halloween, la fiesta preferida de Margui. Intentamos convencerla de que se disfrazara de algo que no fuera principesco pero no hubo manera. Al final escogió algo de lo más cursi a priori, aunque ella estaba encantada y quedó hasta mona: Barbie Fairytopia. Le puse la falda tu-tu que le había hecho (seguí este tutorial tan fácil), le compré unas alas, y le coloqué collares de flores. Le pinté una mariposa en la cara que me salió más bien churretera, pero a ella le gustaba y eso es lo importante. Íbamos por la calle camino de la fiesta y la gente le iba diciendo que qué bonita, que qué princesa, y cosas así, y ella, como la Reina de Inglaterra, con la manita levantada saludando y diciendo "dank u veel!". ¡Qué caradurilla está hecha!
Y así fue ese día.
Mi pobre Harold está trabajando tanto que si no se me consume es porque me esmero en engordarlo con cenas bien densitas para que no le falte energía. Desde julio tenemos los horarios cruzados, así que Margui y yo hacemos prácticamente nuestra vida mientras él trabaja en su cubículo o duerme unas pocas horas. Para cuando viene a la cama, a eso de las 4 de la mañana (ahora que tiene clases porque hasta septiembre se acostaba a las 6am), yo estoy en mi quinto sueño y Margui hace muuuucho que descansa en los brazos de Morfeo. De verdad que no quiero estar en sus zapatos y mucho menos hecho de menos el mundo académico. Tiene que terminar un libro para diciembre, más las clases, más un congreso en Basilea, más escribir una beca para final de mes... y acaba de terminar de impartir cuatro clases en una universidad en el Norte, a 3 horas de Leiden (osea, que se pasaba 3 horas de ida y otras 3 horas de vuelta en el tren cada viernes), etc, etc. Así que yo me siento como madre soltera y esposa de un desaparecido en combate que vuelve a casa 1 hora al día (es el tiempo que generalmente pasa con nosotras durante la cena). Y entiendo que esté agotado, y acelerado, y estresado, y nervioso... todo este esfuerzo está encaminado a conseguir una plaza en otra universidad y tener una vida estable y segura (nos queda un año de contrato y no hay perspectivas de renovación)... que no tenga cabeza para pensar en nada... lo entiendo, de verdad que lo entiendo... Pero eso no quita que no eche de menos a mi marido, que me gustaría ver una película alguna vez con él, comiendo palomitas y charlando de tonterías que no tengan que ver con el trabajo... o dar un paseo los tres juntos por el bosque... o que me escuche, o al menos lo pretenda bien, cuando le cuento alguna de mis historias marujiles... Y es que aunque tengo a mi jamona y a mis amigas, también me paso muchas horas en silencio, muchísimas... y lo echo de menos.
Pero bueno, todo el mundo pasa por momentos así y, como dice el dicho, "Dios aprieta pero no ahoga". Somos un equipo y yo doy apoyo logístico al proyecto de vida por el que él lucha. Me gusta vernos como los engranajes de una máquina que funciona bien aunque a veces necesita un poco de aceite. La que peor parte se lleva es el tornillito de Margui, que no entiende lo que ocurre, que echa de menos a su padre y lo resiente, y que expresa esa falta de tiempo juntos con una rebeldía tozuda. Lleva tres días que se pone a llorar preguntando por su padre, diciendo que quiere ir con él y que se ha perdido... Hoy Harold le dijo que cuando volviera de trabajar iríamos a dar un paseo y ella se le tiró al cuello de emoción, y dijo que ella y papa iban juntos y que yo me quedaba en casa. Lo repitió varias veces, asi que está claro que quiere estar a solas con él. Cuando Harold volvió, ella estaba nerviosa por irse, me dió un beso y me dijo que me portara bien en casa... En la cena me volvió a repetir que mañana ella se va con su papa y yo me quedo en casa haciendo su comida (literalmente).
Sé que es cuestión de paciencia y de ser positivos. Harold es muy bueno en lo que hace y se esfuerza mucho, aún a sabiendas de lo que está sacrificando, y eso ha de tener recompensa.
Cambiando de tercios, este fin de semana pasado fue Halloween, la fiesta preferida de Margui. Intentamos convencerla de que se disfrazara de algo que no fuera principesco pero no hubo manera. Al final escogió algo de lo más cursi a priori, aunque ella estaba encantada y quedó hasta mona: Barbie Fairytopia. Le puse la falda tu-tu que le había hecho (seguí este tutorial tan fácil), le compré unas alas, y le coloqué collares de flores. Le pinté una mariposa en la cara que me salió más bien churretera, pero a ella le gustaba y eso es lo importante. Íbamos por la calle camino de la fiesta y la gente le iba diciendo que qué bonita, que qué princesa, y cosas así, y ella, como la Reina de Inglaterra, con la manita levantada saludando y diciendo "dank u veel!". ¡Qué caradurilla está hecha!
Y para la fiesta de Halloween hice estos cupcakes de chocolate con frosting de vainilla, y los decoré con gominolas y pedacitos de regaliz negro para formar una araña. Con un poco de caramelo rojo le hice los ojitos. Los niños de la fiesta estaban encantados con la araña.
Y Margui, que jamás de los jamases se come uno de mis dulces, se zampó un cupcake enterito. Parece una tontería pero me dio una gran alegría. No hay nada más frustrante que estar loca por la repostería y que a tu hija no le haga ninguna gracia los dulces!
La receta es muy fácil y merece la pena probarla.
Cupcakes de chocolate con frosting de vainilla
*CUPCAKES (Martha Stewart)
3/4 taza de chocolate en polvo (que sea bueno!)
1 1/2 tazas de harina
1 1/2 cucharita de bicarbonato
3/4 cucharita de levadura Royal
3/4 cucharita de sal
2 huevos grandes (sacar del frigo para que no estén fríos)
3/4 taza de leche templada
3/4 taza de buttermilk (modo casero: echar a una taza de leche, una cucharada de limón o vinagre y dejar reposar 5 minutos; parece cortado pero es así)
3 cucharadas de aceite vegetal
1 cucharadita de extracto puro de vainilla
- Precalentar el horno a 180º (si es de convección, mejor sobre 160º)
- Preparar la bandeja de los cupcakes con sus papelitos
- En un bol, tamizar el chocolate, la harina, el azucar, la sal, el bicarbonato y la levadura (yo soy una vaga y no lo hago, pero la receta así lo establece y es cierto que queda mejor). Mezclar. Añadir los huevos, la leche, el buttermilk, el aceite y la vainilla. Mezclar durante 3 minutos, rebañar los bordes y volver a mezclar hasta que esté toda la masa bien mezclada
- Echar un poco de masa en los moldes de papel, más o menos hasta la mitad. Yo uso una cuchara de las de hacer bolas de helado y así me aseguro que todos los cupcakes salen igual de tamaño. Y aunque parezca que el molde está demasiado vacío, NO echar más porque esta masa sube mucho y luego se desborda y quedan feos (si ocurre esto, simplemente recorta con un cuchillo hasta que quede bonito; el frosting lo tapará).
- Hornear unos 20 minutos.
- Dejar enfriar en los moldes sobre una rejilla.
* FROSTING (Primsore Bakery, Londres)
110gr mantequilla sin sal a temperatura ambiente
60 ml de leche, a temperatura ambiente
1 cucharadita de extracto de vainilla
500 gr de azúcar glas
unas gotitas de colorante alimenticio si quieres darle color
- Mezcla la mantequilla, la leche, el extracto de vainilla y la mitad del azucar. Una vez homogeneo, echa el resto del azucar y bate hasta que esté bien mezclado. Echa las gotitas de color, una a una hasta que consigas el tono deseado.
- Yo prefiero poner el frosting con manga pastelera.
- El frosting aguanta fenomenal, y si lo haces con tiempo, simplemente tienes que moverlo con una cuchara cuando lo uses.






Éramos tus admiradores, pero nos vas a convertir en tus hinchas en ese partido en el que, como tantos de nosotros, juegas a ganar tu vida. Lo cuentas muy bien. Por cierto, la combinación del texto con la foto es perfecta, esa niña tuya es impresionantemente expresiva, rebosa de vida interior.
ResponderEliminarBueeeno, Marga, mi hija tb está loca por su papá y lo tiene cada dia aqui a las 18 h...ya me imagino q lo echará de menos....
ResponderEliminarY mi hija tampoco se come mis dulces (sólo galletas)...
Estas arañas te han quedado impresionantes, me encantan...
Un beso,
Hola Marga, acabo de descubrir tu blog y me encantado pasearme por el, ver tus recetas y tus otras creaciones artisticas.
ResponderEliminarRecorro muchos blogs, pero me ha llamado la atencion dos cosas en el tuyo, y es que yo tambien soy sevillana explorando el mundo y me ha hecho gracia reconocer un grabado con la vista del Guadalquivir en una foto de tu hija.
Y tambien llevo a Fray Leopoldo en la cartera!!
Con esta primera impresion, no me queda otro remidio que seguirte!Besos