martes, 4 de mayo de 2010

Maravillas del ciberespacio I

     Quién nos iba a decir, hace 20 años, que disfrutaríamos de ordenadores potentes, acceso a internet, conexión inalámbrica... Y sobre todo, quién hubiera imaginado que tendríamos acceso a la "cueva de Ali Baba", con tantas maravillas por leer, aprender, conocer, intentar... Internet es como un cofre de tesoros infinito, donde los hallazgos más variopintos son posibles. Y es una caja mágica que, aunque no permite aún la teletransportación, nos hace sentir más cerca de nuestra gente querida y de los viejos amigos repartidos por el mundo. Sí, realmente las relaciones personales han entrado en una nueva dimensión y el que no mantiene lazos es porque no quiere. Ahora sólo toma uno par de minutos teclear un mensaje y enviarlo. Olvídate de buscar un buen bolígrafo, escribir con cuidado para no hacer un borrón, ir a comprar un sello pronto para que la carta no caduque sin llegar a su destinatario... Aunque hay que reconocer que el encanto del correo tradicional no lo tiene el correo moderno. A mí me hace feliz recibir emails de mi gente, pero adoro el tacto del papel y tener la certeza que esa misíva tuvo una largo viaje hasta llegar a mis manos...    
     Bueno, volviendo a cómo los recursos actuales propician las relaciones, un buen ejemplo es mi propio caso: mi noviazgo con el que hoy es mi marido fue posible precisamente gracias a internet. Nos conocimos trabajando en Egipto y nos tuvimos que separar muy al comienzo de nuestra aventura amorosa (en mes y medio yo ya había aceptado casarme con él, tal fue el flechazo!). Él permaneció dos meses más en Luxor y yo volví a Sevilla. Sin los emails y la webcam, nuestra naciente relación no hubiera pasado de una mera aventura. Así seguimos prácticamente todo el año, separados por el Atlántico, él en Chicago y yo en Sevilla, aunque muy unidos a través de internet. Y es que fuimos capaces de hacer muchas cosas juntos como si realmente estuviéramos en la misma habitación! Estudiábamos uno frente al otro, yo cocinaba y el me contaba cosas, nos tomábamos el cafelito a la par, siempre frente a nuestras cámaras... Nos casamos ese año y no habíamos pasado más de 3 meses físicamente juntos, aunque nos conocíamos bastante bien (ok, ok, la convivencia fue un reto al principio, sobre todo porque la comenzamos en un país nuevo para ambos, en Holanda... pero superamos la prueba!). A mucha gente le pareció una locura, y hubo quien incluso vaticinó un pronto fracaso... Ya han pasado 5 años y seguimos caminando juntos.


     El convertirme en una expatriada sin retorno me partió el corazón y se me hizo muy difícil aceptar que a partir de ahora me reuniría con mi familia, toda ella, no más de un par de veces al año. Mis estudios me llevaron a vivir en muy diferentes paises , pero siempre supe que había una fecha para volver a casa. Al casarme y seguir a mi marido, esa certeza llegaba a su fin. Y es que, además, mi hermana también se conviritó en una expatriada, en USA, así que las posibilidades de reunirnos son aún más remotas... Afortunadamente tenemos internet! Y no exagero cuando digo que sin mi ordenador y conexión me da un infarto... Este es el medio que me permite mantener mis relaciones familiares y de amistad; es el medio para que mi gente vea cómo crece Margui; es la boca virtual con la que me expreso, charlo, rio, lloro...
     Internet es una fuente de inspiración y aprendizaje. Todo, absolutamente todo, se puede encontrar... Como ya dije, es una caja de tesoros infinita y maravillosa!... Una de las joyas que encontré para mi hija es un programa infantil italiano llamado Mio Mao creado por Francesco Misseri a principio de los años 70; treinta años más tarde, entre 2005 y 2007, los estudios Misseri produjeron una segunda serie; y actualmente se prepara la tercera. Mio Mao son dos gatos curiosos que descubren en cada capítulo un animal u objeto. Lo maravilloso de esta serie es que es de plastilina y cada capítulo está hecho a mano: 



     Mio y Mao nos llevaron a descubrir otros personajes fascinantes, creados también por Misseri, como AEIOU, un mundo de arena donde un niño lucha contra tiburones, fantasmas y dragones con el poder de su violín; Quaqquao, el pato que descubre un colorido mundo de papel mientras nada por el rio; o Pozzie, un niño creado de una gota de agua que encuentra diferentes objetos y animales. Margui se lo pasa en grande con todas estas animaciones (yo también) y me encanta oirla reir tan feliz! 
     Aquí dejo algunos tesoros... Y recomiendo vsitar Estudios Misseri para aprender cómo se hace Mio Mao y descubrir otras maravillosas joyas que compartir con los más pequeños.






2 comentarios:

  1. 5 años, cómo pasa el tiempo! me parece increíble... ya tiene Margui tres años y tus fotos de embarazada me resultan casi que hechas ayer cuando las veo!!! qué cosas!
    Llevas razón en que cuando se quiere y se ponen ganas, las cosas salen y no hay obstáculos (distancia etc) que valgan! y además las relaciones, si son buenas siempre merecen la pena y tienen su encanto verdad?
    Además, lo bonito es justo lo que tu comentas: luchar, adaptarse, entenderse, y no tirar la toalla sino llegar (bueno, o al menos intentar) siempre a puntos de encuentro!!!
    Me voy al cubil a seguir con mis papelitos...
    muack!

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  2. Que bonita historia! Me ha gustado leerla y gracias por compartirla. Como sabes yo tambien vivo fuera de España y por amor tambien. Yo creo que mi familia tampoco daba mucho por nosotros y mira! 12 años vamos a hacer en octubre que estamos juntos y 10 casados!

    Un besito

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