miércoles, 28 de abril de 2010

Olores del pasado


Cuando era pequeña pasaba los veranos en casa de mis abuelos paternos en Sanlúcar de Barrameda. En esa casa creció mi abuelo, luego mi padre y sus hermanos, y luego nosotros, los nietos. En la casa de al lado había crecido mi abuela y sus hermanos, de ahí que mi abuelo alardeara a menudo de que mi abuela y él habían sido novios desde críos. Esa casa quedó en manos de una hermana de mi abuela, donde crecieron mis tíos, y luego todos sus hijos. Así pues, esos dos caserones fueron el punto de encuentro de una gran familia... Había tantos niños entre las dos casas que era inevitable que hubiera una jerarquía establecida: los primos mayores,  que compartían mesa con los adultos, hacían cosas que nos estaban prohibidas a los demás, y prácticamente ignoraban a cualquiera más joven a menos que necesitaran algo; los primos medianos éramos un buen grupo de inquietos e imaginativos aventureros, bastante salvajes y con las rodillas llenas de postillas; y los primos pequeños, aquellos que aún dependían de un adulto y a los que nosotros, los medianos, ignorábamos en consecuencia. Aquellos días fueron maravillosos...
Uno de los recuerdos que tengo más calado es el olor a pan recién hecho. Nuestras madres nos mandaban a comprarlo al pueblo, y allá que íbamos la pandilla de primos en nuestras bicis. El despacho de pan empezaba a hornear  desde muy temprano hasta las 12 o así. El olor era maravilloso! Y el pan como ya no se encuentra! Bollos, vienas, barras, pan de picos, roscos... De vuelta con nuestras bolsas repletas, nos deleitábamos con una pieza aún caliente del horno.
En Sevilla aún es posible encontrar pan de verdad, del que tiene miga como Dios manda y no esa que está como inflada de aire y no sabe a nada. A mi madre le traen el pan a la puerta de casa todos los días. Juan Antonio, el panadero, sigue repartiendo como antaño y esos bollos son únicos! Mi marido, que es americano, dice que nunca ha comido un pan tan rico y se pone morado cada vez que volvemos a Sevilla. 
Cuando nos mudamos a Holanda pensé que tendríamos buen pan también. Los holandeses están orgullosos de su pan y pregonan de manera pretenciosa que tienen el pan más bueno y rico... No sé porqué creen esto. Probablemente jamás han comido un pan de verdad, de corteza crujiente y miga espesa. Muy al contrario, les gusta este pan siempre de molde, basto, con mucha fibra y semillas (están orgullosos de ser el país con menos casos de hemorroides gracias a la fibra de su pan! se puede ser más tonto?). El pan de barra, lo que llaman "baguette francés", tiene un aspecto bueno pero con un par de inconvenientes: suelen estar huecos por dentro por tener esa miga inflada de aire, y se ponen duros como una autentica piedra al cabo de las dos horas. Y esto ocurre porque son panes precocinados e industriales...
En fin, a ver si me centro con la historia... La cuestión es que nos gusta mucho el pan y echábamos de menos comer algo decente. Yo había intentado hacer pan pero sin éxito alguno así que lo tenía como una asignatura suspendida... Hasta que leí "No Knead Bread: so easy a 4 years old can make it", en la web de Steamy Kitchen. Yo tenía que probar eso!!!... De ahí di con el libro que todo el que quiera hacer pan debe tener: Artisan Bread in Five Minutes a Day: The Discovery That Revolutionizes Home Baking, de Jeff Hertztberg y Zoe Francois. La idea poder hacer pan casero en poco tiempo y de manera fácil, sin el uso de masa madre, levaduras frescas, máquinas de pan, o eterno amasado! El resultado es espectacular y merece la pena probarlo. Desde entonces, hace casi ya un año, en casa comemos pan recién horneado un par de veces por semana. Y para que veaís que no es difícil, aquí va el video de demostración de los autores y un video en español.

HOGAZA DE PAN (del libro "Artisan Bread in Five Minutes a Day")

6 y1/2   de harina normal de repostería                
3 tazas de agua calentita (el agua caliente ayuda a que la masa suba rápido; con el agua fría necesita entre 3 y 4 horas de reposo)
2 sobrecitos de levadura prensada
1 y ½ cuchara de sal

1)    En un bol grande, mezclar la levadura, la sal, la harina y el agua (da igual el orden). Mover con una cuchara de madera bien hasta que sea una masa homogenea



2)    Tapar el cacharro con una tapa o film de plástico, y dejar reposar unas 2 horas a temperatura ambiente hasta que haya subido.
3)    A partir de este momento, puedes usar ya una porción de la masa aunque es menos pegajosa y más fácil de trabajar si la enfrías en la nevera.
4)    Enharinar la superficie de la masa y coger una buena porción, como un melón chiquito. Añadir un poco de harina para que sea más fácil de trabajar y estrechar la masa haciendo una bola y remetiendo por la base. Esto lleva entre 30 y 60 segundos. Colocar en una bandeja enharinada.




5)    20 minutos antes de hornear, encender el horno a 230º.
6)    Enharinar la superficie del pan y hacerle un corte en cruz con el cuchillo
7)    Meter el pan en el horno y echar una taza de agua caliente en la bandeja de abajo del horno (cuidado con el vapor) y cerrar rápido.
8)    Hornear 30 minutos o hasta que la corteza este doradita y firme.
9)    El resto de la masa la puedes conservar en la nevera hasta 14 días!




Espero que os animéis a probar este pan tan rico y disfrutéis del maravilloso olor que deja en casa!



2 comentarios:

  1. He aparecido aquí por casualidad y me voy a quedar, me han encandilado tus palabras, me has echo reír con el tema del pan con fibra de los holandeses ;-)) así que ya tienes otra seguidora. Espero venir mucho por aquí. Besitos

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  2. Ay por Dios!!!! Que pan tan bueno no?! Me lo apunto que me encanta hacer pan.

    Un besazo

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