Es increible que las cocinas siempre acaban siendo el centro neurálgico de las casas! La cocina de mi madre es la mejor habitación de la casa y solo le falta un sofa para que ya nunca más tengamos que salir de ahí! Es como un micromundo lleno de vida, sobre todo cuando estamos todos reunidos: mama cocina, mientras mi hermano Jaime corta jamón, y mi hermana Peche, mi cuñada Laura y yo charlamos sentadas en la mesa ojeando una revista, y Margui anda por el suelo persiguiendo a los gatos, y Pedro ve la tele... Si viene mi tia Mª Paz de visita, acabamos en la cocina tomando una cerveza...Uno de los recuerdos más entrañables que tengo es estar todos en amor y compañía preparando algo en la cocina para una buena comida familiar.... Y claro, habiendo mamado eso, es inevitable que mi cocina sea mi reino y la habitación clave de nuestra casa.
Pero, junto a este aspecto benigno y mágico de las cocinas, ocurre un fenómeno que a mi me resulta del todo insoportable: las cocinas son el espacio perfecto para acumular todo tipo de cosas que acaban convirtiéndose en una montaña mutante viva que crece y crece sin control... Eso es, al menos, lo que ocurre en una parte de la mia y no veo modo de combatirlo y mantenerlo a raya (la encimera procuro tenerla más o menos despejadita para poder cocinar)... La foto es significativa, y eso que ahí la cosa no está muy mal como en otras ocasiones. ¿Pero cómo ocurre esto? ¿porqué mi mesa no puede ser como esas preciosísimas que se ven en los catálogos de Ikea, luciendo un bonito mantel y exibiendo el bonito servicio de mesa? No, en lugar de eso, tengo a la montaña mutante que apenas deja espacio para comer... El verbo inglés "clutter" es la definición más precisa que he encontrado de este fenómeno incontrolable: "llenar o cubrir con cosas dispersas o desordenadas que obstruyen el movimiento y minimizan la efectividad" Exacto! Eso es!... ¡Qué verguenza, no?!
Bien, la reacción debe ser, pues, el "declutter" o " unclutter": "simplificar y/o eliminar desorden y obstáculos"... jajajajajajajajaja... ¿Y cómo se hace eso? Yo no lo veo claro porque aunque es verdad que la mitad de lo que cubre mi mesa, y estantería, y parte de arriba del congelador, y esquina de la ventana, puedo tirarlo, lo cierto es que la otra mitad tendría que moverlo de lugar, lo que significa simplemente llevar de paseo el desorden a otro lado. En internet hay miles de páginas sobre cómo ganar la batalla al desorden, cómo simplificar tu vida para que sea más llevadera, consejos persuasivos para no acumular... Muy bonito, si... pero... no funciona, sobre todo para alquien que 1) le resulta muy dificil deshacerse de SUS COSAS, que tienen un siginificado especial, que la han acompañados durante años, y que suponen recuerdos de su pasado; y 2) le gusta comprar en los mercadillos y tiendas de 1 euro (aquí hay un par que son una maravilla por la cantidad tesorillos baratos!).
Mi cuarto de costura es casi un caso perdido... En mi dormitorio hay un par de cajas en el suelo que se han convertido en parte formal del cuarto... El armario de la entrada es el lugar perfecto para "esconder" todo lo que sobra... Mejor no sigo... Y sin embargo, mi casa está limpita y con un orden aparente!
Mi marido, supongo que como todos los maridos, piensa que soy una obsesa del orden y que me encanta limpiar... ¡cómo si no tuviera otra aspiración o deseo!... Lo que hay que escuchar a veces... Así que, cuando compro una aspiradora o una plancha porque hacen falta, él piensa que estoy emocionada con mis nuevos juguetes... Vale, vale, reconozco que me hacen feliz pero simplemente porque me facilitan la limpieza... No es que sea una enferma compulsiva de la limpieza, pero me gusta vivir en un lugar limpio, y a él le gusta disfrutar de una casa limpia!... Esa es mi opción y la que me gusta, y estaré aún más contenta el día que venza y destruya a la montaña mutante de desorden!
Los juguetes del McDonald son odiosos! Son pequeños, se desmontan al segundo y acaban diseminados por todos los rincones... Yo les doy una vida corta: Margui juega con ellos un par de días y luego van directos a la basura!... Y los papeles de descuento que nunca uso??? Y los botes de cristal que acumulo sin remedio con la fantasía nunca realizada de reciclarlos en algo bonito?... Las cartas en holandés que se apilan para algún día tener la paciencia de intentar adivinar que significan, los bolígrafos y lápices de colores para entretener a Margui durante la cena, las revistas que quiero leer y que acaban más que caducadas sin haber sido abiertas...etc,etc, etc!
Bueno, se acabó el lloriqueo! Ahora algo rico y agradable!... Mi amiga del alma Sheyla me pasó esta receta de la gran Martha Stewart. La señora no es santa de mi devoción porque es bastante odiosa en sus posados e impertinente en su programa, pero su revista es la mejor por todo: las recetas, las fotografías, las manualidades, los consejos... Sus libros no se quedan atrás, ni su programa (los videos se pueden ver en internet). La descubrí la primera vez que estuve estudiando en Boston. Me hice adicta al programa y a la revista, y supe desde entonces que algún día tendría una Kitchen Aid (me la regaló mi marido por mi primer cumpleaños en Holanda). Cuando vivía en Madrid, conseguía la revista en El Corte Inglés, pero en Sevilla es imposible de encontrar. Y como no tienen susbcripción internacional, obligo a mi hermana o a cualquiera que vaya a USA a traerme unas cuantas revistas. En Leiden la encuentro al precio friolero de 9 euros, el doble de lo que vale en USA. No tengo remordimiento ninguno porque es mi salario mensual (junto a la inglesa Good Food y la francesa Marie Claire Idées) por limpiar, cocinar y mantener esta familia en marcha!... Y la verdad es que con Martha he aprendido a hacer muchísimas cosas!
Dios mio! Cómo me disperso en la charlatanería!...
MUFFINS DE FRUTA ( Martha Stewart Living, June 2002)
Dios mio! Cómo me disperso en la charlatanería!...
MUFFINS DE FRUTA ( Martha Stewart Living, June 2002)
10 cucharadas (unos 140gr) de mantequilla sin sal y derretida
1 3/4 tazas de harina de repostería
1 sobrecito (1 cucharada) de levadura de repostería
1 1/4 de canela molida
1/4 cucharadita de sal
1 cucharadita de extracto de vainilla
2/3 taza de azucar
2/3 taza de leche
1 huevo a temperatura ambiente
1 1/4 tazas de fruta como arándanos, moras, fresas o melocotones
- Precalentar el horno a 200º C.
- Preparar la bandeja de los muffins con los papelitos
- Combinar en un bol la harina, la levadura, la canela y la sal.
- En otro bol, combinar la mantequilla derretida, la vainilla, el azucar, la leche y el huevo. Batir hasta que esté bien mezclado.
- Echar la masa de mantequilla y la fruta en la mezcla de harina. Mezclar lo justo. Es importante no sobrebatir la masa!
- Poner 1/4 de taza en cada molde y hornear hasta que estén dorados, unos 15-17 minutos.
- Sacar del horno y dejar reposar en el molde unos 15-20 minutos antes de pasarlos a la rejilla para que se enfríen del todo
** Estos muffins salen muy bien con arándanos. Las fresas no funcionan muy bien porque tienen demasiada agua y casi se desintegran. Con melocotón, grosellas o frambuesas no he probado.
Lo primero de todo: qué alegre es tu cocina! con esos ventanales y esa luz que se ve que entra en las fotos, nadie diría que la climatología que sueles tener fuera es lluviosa!. Probablemente, en Andalucía sería imposible tener una cocina iluminada así, entraría demasiada luz!!!
ResponderEliminarOtra cosita, he alucinado con eso de que los muffins con fresas se desmoronan y con frutos rojos no. Claro, tienen distinta proporción de agua y eso influye... nunca se me habría ocurrido!
me apetece hacer esto, lo acabo de encontrar...
http://www.hola.com/cocina/escuela/2010051414336/tarta/queos/casera/1/
Para no variar, soy monotemática!!!
Un besazo Marga!!!