Hay días que nacen malajes porque sí... No sé si será por empezar la jornada plantando el pie izquierdo en el suelo al salir de la cama, si es porque todos tenemos un cierto número de días nefastos repartidos a lo largo del año que tocan sin más, o porque olvidé el cepillo sobre la cama... De lo que estoy segura es que hoy no era martes y 13...
La primera en la frente la anunció Margui al levantarse: "mama, me duele la boca"... y yo, sin hacerle caso, le dije el consabido "sí, sí, hijita... anda vamos a desayunar"... Luego nos peleamos porque la moza se negaba en redondo salir a dar un paseo con el día tan bonito que hacía, así que me fui a mi cuarto a cortar el patrón para una chaqueta para la niña... Se pone a llorar y yo pienso que ya le ha entrado el agobio porque "no somos amigas"... Aparece en mi cuarto y me dice entre lágrimas de cocodrilo: "mami, yo te quiero mucho un montón... somos amigas?"... Le digo que sí, por supuesto, pero que no me gusta que me grite y que así no vamos a ninguna parte... Y me responde: "mami, me duele mucho la boca, aquí, mira..." y apunta la famosa paleta fea (hace unas semanas noté que estaba de un color grisaceo). Y me eché a temblar porque en una décima de segundo intuí lo que pasaba y rogué para que estuviera equivocada...
Le abrí la boquita y le levanté el labio para ver la encía: allí estaba lo que me temía, un bulto gordo, medio blanco por la pus de la infección y con muy mala pinta... Ahora estaba segura que el color gris del diente era porque tenía el nervio muerto... Y todo era consecuencia del tremendo golpe que se dio en la boca el verano pasado cuando se cayó por un porche flotante, clavándose los dientes en el labio de abajo y levantándose toda la encía de arriba...
¡Ay Dios! Es que siempre tiene que ocurrir todo cuando Harold no está??? Y ahora qué demonios hago en sábado? Los dentistas no trabajan... Me voy al hospital?... Esta niña no me aguanta el fin de semana con esa cosa en la boca...
Menos mal que tengo a mi amiga María, que rápidamente me busco un dentista de guardia ( no tenía ni idea de que los había), y allá que nos fuimos... Mi diagnostico era correcto: nervio muerto e infección por un golpe. Y como se trata de un diente de leche y no se puede sacar el nervio, hubo que quitar el diente. Margui se portó genial pero se volvió del revés con el efecto de la anestesia, porque se notaba la nariz inflamada y rara, y gritaba que le sacara "eso" de la nariz... Pobre mía... Lo que ha llorado!
Bueno, volvemos a casa tranquilas porque en un par de horas nos hemos quitado un problemón de encima. Ahora mi jamona estará mellada un año o dos, hasta que le salga el diente de verdad...
Por la tarde decido hacer unos blondies de Elena, de Delicious Kitchen Stories, y que había visto en el blog de Pimienta Rosa. Como las cantidades me parecían grandes, hice la mitad, soñando ya con el bizcochito para la merienda... Ja!... En la receta de Elena, las medidas están en decilitros y no hay que ser una lumbreras para convertir eso en gramos, a menos que estés totalmente atontada como yo! Así que en vez de poner 3 y 3/4 dl, es decir, 375 gr de harina, puse 3 y 3/4 tazas!!! Y claro, aquello resultó una masa espesa para galletas! Pero seré tonta de remate?!?!?!?!?! Hay veces que mi cabeza funciona mal, o quizás sea la cabeza la que está bien y las manos las que hacen lo que les da la gana?... EN fin, que tuve que reconvertir mi bizcochito en galletas, que salieron bastante ricas y esponjosas.
La primera tanda las hice con la cuchara de helados, pensando que la bolita quizás se aplastaría con el calor... pero no, se quedaron como unas bombitas muy monas.
La segunda y tercera tanda (tenía masa para parar un caminón!), decidí aplastar las bolitas con el culo de un vaso, así que salieron unas galletas redondas y abizcochadas.
Para haberme equivocado como una novata, al final no todo fue un desastre y las galletas están muy ricas para tomar con el cafelito, así que aquí dejo la receta:
GALLETAS BIZCOCHONAS
220 gr de mantequilla a temperatura ambiente
300 gr de azucar (o 100gr de azucar blanca y 200gr de azucar morena)
2 cucharaditas de esencia de vainilla o un sobrecito de azúcar avainillado
ralladura de un limón hermoso
3 huevos
3 y 3/4 tazas de harina
1 cucharada de polvo de hornear
1 cucharadita de bicarbonato
1/2 cucharadita de sal
200 gr de chocolate blanco troceadito pequeño
Horno precalentado 1 75º
Batir la mantequilla el azúcar y la vainilla hasta que sea una crema esponjosa y blancuzca. Añadir la ralladura del limón y los huevos de uno en uno (no incorporar el siguiente huevo hasta que esté bien integrado).
Mezclar en un bol la harina, la sal, el polvo de hornear y el bicarbonato. Añadir a la mezcla de mantequilla y huevos, y mezclar.
Añadir los pedacitos de chocolate blanco y mezclar lo justo.
Con una cuchara de helado, para que las galletas salgan todas del mismo tamaño, hacer bolitas y aplastar luego con el culo de un vaso sobre la bandeja de hornear (cubierta con papel de hornear, claro). Las galletas suben pero se expanden poco así que no necesitan estar muy separadas.
Hornear unos 10 minutos, o hasta que empiece a coger un color rubito.
Dejar reposar un par de minutos en la bandeja y pasar luego a una rejilla para que se enfríen del todo.
Espolvorear con azúcar glas.
Supongo que los días que nacen torcidos son simplemente días retadores para sacarnos del adormilamiento de la rutina y reactivar la improvisación y la actitud positiva. Después de todo, mi día tuvo un final feliz, con una niña contenta porque no le dolía la boca y porque ahora tiene un diente para el Ratón Pérez, y con unas galletas bizcochonas ricas.
Pobre Margui!!! me preguntaba ahora judith q pq le faltaba un diente...dale un beso de nuestra parte...
ResponderEliminarOtro para ti...
Te he dicho ya alguna vez que me encanta tu blog, pero hoy lo repito, está lleno de frescura, cariño,buen gusto...me encanta en serio. Un beso y otro margui, no os conozco personalmente pero debéis de ser un encanto
ResponderEliminaray pobrecita mi niña!!! ya esta mejor?
ResponderEliminarBesitos
Bueno, se ha adelantado un poco el Ratoncito Pérez en tu casa, a mi me encantan los niños cuando le falta algún diente, se les pone cara de picarones, jajajaj.
ResponderEliminarLas galletas tienen un aspecto fantástico y seguro que hoy ya no queda ni la primera.
Besosssss
Yo he tenido que estar revisando al niño en dentista durante ocho meses. Por riesgo de nervio muerto. Del golpe que se dío se le puso diente de lado. Nos dijeron que volvería a su sitio y así fué.
ResponderEliminarA su sitio si, pero claro, roto.
Ya en su última revisión nos dijeron que estaba todo correcto. Que no le había pasado nada al nervio.
Tranquila que te acostumbrarás a verla mellada, como yo me acostumbro a verlo con las paletas rotas.
Eres una madre muy buena.