jueves, 17 de marzo de 2011

El Año del Conejo y la Compasión

     El 3 de Febrero comenzó el Año del Conejo en el calendario chino. Por lo que he leído, es un año de superación de retos gracias a la agilidad del conejo. Hasta ahí bien... sin embargo, son esos retos el lastre del año del tigre, que fue bastante puñetero? O es que el conejo trae consigo dificultades para forzarnos a la superación?... No tengo ni idea, pero lo que sí sé es que el año 2011 ha empezado muy mal a nivel personal y mundial.

     Estoy en uno de esos momentos en que aprietas los dientes y sigues adelante. Gracias a Dios ni a mí ni a mi familia directa (hija, marido, hermanos y padres) nos ha ocurrido nada, pero sí a gente muy querida y cercana. Son demasiadas malas noticias... demasiadas penurias ocurriendo a la vez, de forma imprevisible e imparable, demasiadas preocupaciones, demasiada congoja... Y cada vez que apechugo y me repongo, ocurre algo nuevo... Y vivirlo en la distancia es un infierno porque te hace aún más impotente e inútil... Y para hacer más raro el momento, estas malas noticias sólo me conciernen a mí, porque Harold permanece impermeable en el sentido de que no ha perdido a nadie ni tiene a alguien sufriendo. Supongo que es mi turno para cargar el saco de la preocupación.

     El mundo tampoco va nada bien. Las revueltas en el mundo Islámico están siendo una auténtica sangría, mucho peor de lo que podemos imaginar. La revolución egipcia nos mantuvo en vilo durante semanas, sobre todo en los momentos primeros hasta que localizamos y supimos con certeza que nuestros amigos y colegas estaban sanos y salvos. Seguimos preocupados porque la situación continua inestable, pero sabemos que los egipcios tienen la capacidad de conseguir esa ansiada libertad por la que han luchado de manera pacífica. Luego está Libia, con ese loco de Gadafi, y Yemen, y Bahrein, y Túnez, y Marruecos... Y si la situación no fuera lo suficientemente mala, un primer terremoto sacude el suroeste de Australia, y un segundo con tsunami incluido devasta todo el noreste de Japón.  Y para hacerlo aún peor, y dejando a un lado la destrucción y la miseria traída con las olas y los cimbreos, hay una central nuclear fuera de control, emitiendo radiación, y amenazando con explotar... 
     Qué demonios está pasando???
  España se ahoga económicamente, con el 20% de la población sin trabajo, con un crecimiento nulo, con unos políticos que no tienen ninguna empatía con la gente... Y los españoles tragan y callan, y siguen adelante tratando de sobrevivir pero sin rechistar, sin protestar, sin decir basta...
     No pretendo deprimir a nadie, pero es que el mundo está patas arriba y a mí me resulta difícil aparentar que todo está bien, que mientras nada afecte directamente a los míos no tengo de qué preocuparme, que la vida es bella y de color de rosa mientras tantísima gente está pasándolas canutas... ya sea mi amiga del alma, un egipcio o un japonés... No puedo obviarlo.
     ¿Donde quedó la compasión? Nos hemos olvidado de ello, de lo que significa, de lo que implica. Tenemos el concepto erróneo de la compasión como sinónimo de lástima, lo que lo hace un sentimiento que es ajeno y distante del que está padeciendo. Así es como se define en el Diccionario de la Real Academia Española: "(del latín compassio-onis) Sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias. Así pues, tener compasión es sentir lástima pero en la distancia y sin que afecte al que observa... Pues la compasión no es esto, y de ahí que nos mantengamos imperturbables a los males ajenos... Milan Kundera, en "La Insoportable Levedad del Ser", entendió y describió magistralmente la compasión:

"En los idiomas que no forman la palabra "compasión", a través de la raíz del "padecimiento", sino del sustantivo "sentimiento", éstas palabras se utilizan aproximanadamente en el mismo sentido; sin embargo, es imposible afirmar que se refieran a un sentimiento secundario, malo. El secreto poder de su etimología ilumina la palabra con otra luz y le da un significado mas amplio: tener compasión significa saber vivir con otro su desgracia, pero tambien sentir con él cualquier otro sentimiento: alegría, angustia, felicidad, dolor. Esta compasión significa también la máxima capacidad de imaginación sensible, el arte de la telepatía sensible; es en la jerarquía de los sentimientos el sentimiento mas elevado."

     La Compasión es ponerse en el lugar del otro, sentir lo que siente, sea dolor, tristeza, alegría, preocupación, euforia, como si fuera propia y vivirla. La compasión deriva del amor y es lo que nos hace crecer y ser mejores. El que tiene la fortuna de sentir compasión en este sentido absoluto, es una persona auténtica, que sabe compartir sentimientos, dar, ayudar, escuchar, amar, estar ahí para las alegrías y las penas, sin egoísmo, sin miedo, sin esperar nada a cambio... La compasión es sentir al otro como propio, y por tanto buscar el bien. SI cada uno de nosotros deseamos nuestro bienestar y el de las personas a las que amamos, al sentir compasión por el otro y sentir sus circunstancias y anhelos, también estaremos deseando y buscando su bienestar.
     Cada vez estoy más convencida de que la humanidad ha olvidado la compasión en su sentido estricto. Nuestros gobernantes no saben que es y lo demuestran con su total indiferencia hacia la gente que se comprometieron a guiar, con su egoísmo y sed de poder sin la más mínima preocupación por el que no puede ni siquiera respirar... Pero incluso nosotros mismos lo hemos olvidado, porque sólo somos capaces de decir "pobrecillo" o " qué pena", y rezar para que no nos toque a nosotros...
     Tal y como está el mundo de loco y caótico, en manos de imprevisibles reacciones de la naturaleza y de locos vampiros de poder, con enfermedades que nos brotan en las entrañas sin razón, nos puede tocar a cualquiera vivir una situación difícil... y entonces desearemos la compasión que no supimos practicar...
     Esta cuestión ha ocupado mis pensamientos, pesadillas y propósitos en los últimos meses. Sé que estoy lejos de sentir esa compasión que reclamo, pero también sé que quiero llegar a tenerla. La compasión nos hace crecer y creo firmemente que la salvación de este mundo nuestro y la garantía de un futuro mejor para nuestros hijos está en aprender a ser compasivos, a sentir, a dar, a vivir, a luchar, por nosotros y por los demás sin miramientos ni milindreces. La compasión es la mejor garantía para la libertad... libertad para todo el mundo por igual.
     Quiero cerrar esta verborrea tan sentida con una canción que nació con la Revolución Egipcia y cuyo video fue grabado durante  la resistencia pacífica en la plaza de Tahrir, porque estas palabras me llegaron a l alma, y creo que tuve compasión porque sentí profundamente el dolor que los egipcios habían sufrido, el orgullo que manifestaron durante 18 días, la felicidad por la victoria sin haber llegado a la violencia (sí, la hubo pero provocada por el Gobierno para distorsionar la imagen de los revolucionarios), el llanto por los desaparecidos y que ahora empiezan a aparecer muertos en algún callejón... No es cuestión de ser egipcio o no, sino de ser humano y sentir por el otro.




Pd.: Necesitaba vomitar todo esto fuera... Prometo que esta noche volveré a las andadas y pondré lo que estas manitas mías han hecho últimamente.

3 comentarios:

  1. Sabes aquello de que "lo que no te mata, te hará más fuerte", verdad?...
    No sé si será cierto o no, pero gusta creer que sí.

    Aunque he de admitir que en todo caso prefiero -ya que también te puedes romper,o matar figuradamente, siquiera momentáneamente, cuando algo va mal y eso hemos de asumirlo- otra hermosa frase: "Ya lo pensaré mañana".

    Esta es de Escarlata. Para mí, cuando las cosas no van, a veces no te queda otra que aplicarla...porque cuando todo se te echa encima y te paraliza, tomarte un break supone recargarse, oxigenarse y solucionar lo apriori insolucionable...o asumir lo a priori inasumible. Y me da igual que me llamen escapista ea! porque si lo soy, es porque es justo lo que necesito y antes que nadie, me gusta quererme a mí, y mimarme!!!

    Aquello que esté en tu mano, podrás solucionarlo, lo que no, mañana, de seguro podrás aceptarlo.

    Un besazo gigante gigantesco!!!

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  2. Me hace pensar lo que escribes de la compasión. La defines muy bien, y tienes razón en que el Diccionario se equivoca. Para mí dan en el clavo los budistas, para los que la compasión es un concepto central, y como tú dices se trata de compartir el sufrimiento de los demás, aceptar un trozo de ese pastel terrible, comérselo junto con los que lo sufren. Es curioso que la caridad, concepto cristiano, da un pasito más, no solo acepta compartir el sufrimiento de los demás, sino que esa aceptación sin condiciones lo transforma milagrosamente (es decir, de un modo tan imposible de comprender como cierto) en alegría. Madre Teresa de Calcuta y sus monjas. Esto es ya de locos y para pocos. Uno está tan lejísimos… pero no deja de ser una referencia importante, un faro.

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  3. Pero no hay que olvidar que la compasión lo abarca todo, no sólo experimentar el sufrimiento de otro, sino también vivir la dicha o las preocupaciones del otro. La compasión es, probablemente, el sentimiento más puro y más completo, el que lo engloba todo en sentido absoluto.
    Estoy de acuerdo en que Madre Teresa de Calcula es uno de los máximos exponentes de la compasión, y en su versión cristiana, de la caridad.
    Todo lo que ocurre en el mundo últimamente, y muy especialmente los sufrimientos que padecen la gente cercana, me ha hecho pensar en todo esto... Yo no puedo volver la cara y hacer cómo que nada pasa, lo que no significa que vaya como alma en pena... Hago lo único que está en mi mano, rezar, pensar y ofrecer conversación y ánimo cuando puedo...
    Hemos perdido la cordura y es muy triste...y la naturaleza está enfadada... y los bichos inmisericordes del cáncer y otras enfermendades nos comen... los fanáticos del poder están dispuestos a todo con tal de seguir engordando su ego...Lo peor es que a nuestros hijos les tocará vivir un mundo feo, peligroso, y de superviviencia...

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