Érase una vez una niña pizpireta, rubia como las candelas y muy inquieta. Parecía que su cuerpecito era un saco de pulgas porque siempre andaba brincando, corriendo, saltando, trepando... La gente del pueblo decía que la niña se comportaba así porque era la única hembra entre tanto hermano varón. Pero todos se equivocaban: fue la naturaleza la que la moldeó así..
La chiquilla iba a la escuela local. Era muy querida entre sus compañeros, y es que tenía un corazón tan grande como un melón y siempre se estaba riendo con alegría. Y lo más increible es que tenía el don de hacer sentir a todo el mundo bien, consiguiendo disipar las preocupaciones o tristezas sólo con el sonido de su risa.
A la niña le gustaba ayudar a los demás y por eso visitaba a la vieja que vivía junto al olivo del arroyo para aprender todo sobre las virtudes de las plantas del bosque. Según la anciana, la tierra, las hierbas, las flores y las setas podían curar muchos males si se combinaban sabiamente. La moza era una buena discípula y aprendió tan rápido que pronto empezó a ayudar a la vieja y a preparar menjunjes con los que calmar dolores del cuerpo, del alma y del corazón.
Un día, la niña que se había convertido en una hermosa muchacha aún muy pizpireta tropezó con un mozalbete de un pueblo vecino que, sentado en una roca de la linde del camino, se quejaba de dolor de pies. La muchacha le quitó las alpargatas que estaban hechas trizas y descubrió unas llagas enormes fruto del roce del calzado tras una muy larga caminata. El joven miraba embobado cómo las manos fuerte y nervudas se movían sabiamente mientras untaban el emplasto que acababan de crear con cuatro hojas verde oscuro y los pétalos morados de vete tú a saber qué flor. Los cabellos rubios ocultaban su rostro. Él se impacientaba por descubrir la carita dueña de esas manos curanderas y amables.
Ocurrió algo extraordinario. El sol que brillaba implacable se apagó para permitir que la luna lunera y sus acólitos las estrellas iluminaran tenuamente el momento en que las miradas se cruzaron. La mágia estalló y los jóvenes se hicieron uno, y aceptaron el compromiso de permanecer unidos hasta el fin de los días.
La pareja derrochaba dicha, y pronto multiplicaron su amor con unos hijos de ojos grandes y oscuros, de largas pestañas, y piel del color de la aceituna. Aquella niña pizpireta había alcanzado la felicidad máxima, y eso molestaba a una criatura grotesca y horrenda que vagaba de aquí para allá buscando nuevas víctimas a las que dañar. El bicho, como se la llamaba de manera despectiva, la asedió y la amenazó hasta que un día le escupió su veneno asqueroso cuando menos se lo esperaba. La mujer pizpireta se sintió enferma sin venir a cuento y buscó entre sus botes su mejor remedio... pero no consiguió aliviarla. Dejó a su amor al cuidado de sus hijos de largas pestañas y fue en busca de su maestra, la vieja que vivía junto al olivo del arroyo. La anciana bruja cocinó raices, amasó tierra fertil con limo del arroyo, secó hojas y flores, y creo un emplasto especial que contenía el germen de vida de la madre Naturaleza. La vieja le dijo:
- "Niña, he aquí un soplo de vida robado a la madre Naturaleza para detener al moco asqueroso que se extiende por tus entrañas. El soplo no funciona si tu energía, tu esencia, lo que tú eres, se apaga. Lucha, lucha con el corazón y con el alma, y el soplo agarrará como una semilla a la tierra, y crecerá esbelta, apartando la pestilencia que te come hasta que todo tu cuerpo se vuelva verde y quedes limpia".
- "Querida abuela, gracias, gracias por tenderme la mano cuando más la he necesitado"
- "Niña, escucha, no me agradezcas nada... nada de nada... Ojalá pudiera limpiarte ahora... No te estoy salvando, no puedo, sólo te estoy encauzando en la lucha. Eres tú y sólo tú la que ha de librar esta batalla y librarse del veneno del bicho"
La mujer de cabellos rubios como las candelas emprendió el camino de vuelta a su aldea. Notaba como la pestilencia se paseaba por sus tripas, pero se sentía excepcionalmente fuerte... poderosa... dominadora... Ese soplo de la madre Naturaleza obligaba a su corazón a bombear un caudal de luz mágica que se derramaba por sus largos y nervudos dedos. La mujer pensó, sintió, creyó que se había convertido en una valiente guerrera dispuesta a plantar cara al bicho... por ella... por su amor... por sus niños de largas pestañas...
Así conozco la historia. Así la vivo de primera mano.
La mujer que una vez fue una niña pizpireta de pelo rubio como las candelas sigue luchando con bravura... y no me cabe duda que el soplo de vida de la madre Naturaleza ha germinado en su corazón... pero su crecimiento no es fácil porque la viscosidad del bicho es fuerte. La mujer batalla y protege su semilla... hasta el día que florezca hermosa, limpia, luminosa.
Va por ti, mi amiga, como me pediste... como te prometí.
* La niña se fue del mismo modo en que vino a este mundo, con su sonrisa alegre y bromista. Emprendió el vuelo, llena de luz, para velar por nosotros desde el firmamento. Nos deja un gran vacio... pero su semilla está bien agarradita en nuestros corazones. Descansa amiga.
* Le pedí a mi hermano Jaime que me ilustrara el cuento porque quería que fuera muy especial para mi amiga. Hoy me envió el dibujo y me sorprendió porque no es lo que esperaba. Sin embargo, mi hermano, como buen artista, ha sabido plasmar magistralmente lo que yo he intentado expresar con mis palabras. Así me lo explica:
Marga he leido tu cuento y es demasiado bonito para adornarlo con un dibujo. Lo he intentado varias veces y no consigo el significado que quieres de él. El otro día después de volver a leerlo me acordé de un pelícano, no la he conocido pero a través del cuento imagino a una mujer luchadora y defensora de su familia en todos los aspectos de la vida. La pelícano se caracteriza por ser capaz de dar de beber su sangre a sus polluelos en momentos de sequía, ella en todo su sufrimiento ha sido capaz de dar de beber su esencia a su familia y amigos y según me dijo mamá fué así el día de su entierro. Por eso creo que mas que recordar a una niña rodeada de flores en medio de un prado debes de recordarla como la pelicano que en el momento mas duro de su vida fue capaz de dar cariño, aliento y paz a todos los que en esta vida han tenido la oportunidad de acercarse y estar con ella. Su sangre corre con su recuerdo en el corazón de todos vosotros los que habeis tenido la oportunidad de un momento por pequeño y distante que sea de volar a su lado. En la Iglesia de El Salvador hay un crucificado que en sus pies tiene un pelicano, El Cristo del Amor.
Gracias de corazón, Jaime.
* La niña se fue del mismo modo en que vino a este mundo, con su sonrisa alegre y bromista. Emprendió el vuelo, llena de luz, para velar por nosotros desde el firmamento. Nos deja un gran vacio... pero su semilla está bien agarradita en nuestros corazones. Descansa amiga.
* Le pedí a mi hermano Jaime que me ilustrara el cuento porque quería que fuera muy especial para mi amiga. Hoy me envió el dibujo y me sorprendió porque no es lo que esperaba. Sin embargo, mi hermano, como buen artista, ha sabido plasmar magistralmente lo que yo he intentado expresar con mis palabras. Así me lo explica:
Marga he leido tu cuento y es demasiado bonito para adornarlo con un dibujo. Lo he intentado varias veces y no consigo el significado que quieres de él. El otro día después de volver a leerlo me acordé de un pelícano, no la he conocido pero a través del cuento imagino a una mujer luchadora y defensora de su familia en todos los aspectos de la vida. La pelícano se caracteriza por ser capaz de dar de beber su sangre a sus polluelos en momentos de sequía, ella en todo su sufrimiento ha sido capaz de dar de beber su esencia a su familia y amigos y según me dijo mamá fué así el día de su entierro. Por eso creo que mas que recordar a una niña rodeada de flores en medio de un prado debes de recordarla como la pelicano que en el momento mas duro de su vida fue capaz de dar cariño, aliento y paz a todos los que en esta vida han tenido la oportunidad de acercarse y estar con ella. Su sangre corre con su recuerdo en el corazón de todos vosotros los que habeis tenido la oportunidad de un momento por pequeño y distante que sea de volar a su lado. En la Iglesia de El Salvador hay un crucificado que en sus pies tiene un pelicano, El Cristo del Amor.
Gracias de corazón, Jaime.

Gracias por este cuento amiga, eres un lucerito magnifico del cielo.BESITOS.NURIA NOVO.
ResponderEliminarHola Marga, un cuento enternecesor y triste.
ResponderEliminarSoy Lola, ya sabras quien, je je.
No se tu mail asi que aqui de escribo, lo justo para darte las gracias, me ha encanto todo lo que me has mandado, una chulada.
Ademas me ha traido muy buenos recuersos, mi hijo hizo el proyecto fi de carrera en Wageningen y recuerso Holanda con mucho amor.
Como buena mama española lo visite todo lo que pude, para extrañeza de sus amigos independizados holandeses y esrtuvimos presentes en la lectura de su proyecto ¡¡los unicos padres ¡¡¡ pero a nosotros nos dio igual, los del Sur somos asi de famiares.....
Tu vida me parece apisionate, me identifico con tus comentarios, Maruja=cabeza hueca=cotilla, ya te contare, jajaja.
Decirte que me ha emocionado tu regalo, darte las gracias por todos tus regalos, me encantan ¡¡¡¡preciosos¡¡¡¡ espero que tu disfrutes tanto de tu AIG como yo he disfrutao el tuyo.
Tienes una familia preciosa y nunca te arrepientas de ser ama de casa y no egiptologa(con esas profesion se traga mucho polvo, jajjaa)yo a mis 50 he comenzado un nuevo trabajo al lado de mi hija tercera (tengo 4 hijos),sin lamentar haber abaandonada hace 30 años mi carrera, desde que me case, jajaja, hay tiempo para todo en la vida.
LO importante es saber subirse al tren que te toca y no arrepentire de haberlo hecho.
¿ hasta cuando estas en SEvilla??
Espero que Valentina llegue sanita a su nuevo hogar.
bsss enormes desde Almeria para Margui, Valentina y para ti mi cariño incondicional.
Espero poder conocerte algun dia.
beazos
Precioso y me he emocionado bastante, es increible como nuestras palabras llegan a entrelazarse para contar de esa manera tan bella algo que es tan amargo para una persona que es perder a una amiga.Enhorabuena y sientete afortunada de seguir teniendo esa amiga allá donde esté
ResponderEliminarHola, Marga, soy Pedro, el marido de Mercedes. Eres la amiga que no conocí, de la que siempre me habló.
ResponderEliminarGracias por "su" cuento, el que ya leyó en el Cielo, gracias en su nombre. Y también a tu hermano por haber evocado el Pium Pellicanum, imagen de Jesús que nos ama hasta la muerte, porque responde a lo que ella hizo, con sencillez y fortaleza. "-La vida es sencilla, somos nosotros lo que la complicamos" decía siempre, pero fue mas allá hasta enseñarme cómo la muerte podía ser sencilla y fácil.
No se me ocurre mejor modo de transmitir aquí lo que os conté a muchos en el funeral, que tomar como base el verso simple pero redondo de Jorge Manrique, al final de sus Coplas:
"Assí, con tal entender,
todos sentidos humanos conservados,
cercada de su marido
i de sus hijos e hermanos,
tan amados,
dio el alma a Quien se la dio
El qual la ponga en el Cielo
y en su gloria,
que aunque la vida perdió,
dexónos harto consuelo
su memoria."
Hola Marga,
ResponderEliminarSoy la prima de Rosa Cuervas, Silvia. Mi prima me recomendó que visitara tu blog hace uns días. Cuando eramos pequeñas yo pasaba muchos veranos con ella en Mairena, pero no logró acordarme de ti. LA primera vez que visité tu blog me quedé muy asombrada porque me reconfortaste mucho. Mi empresa anunciaba un ERE y yo formaba parte de él. Se me hacía muy cuesta arriba, quedarme en casa, convertirme en una ¨maruja¨, aunque tengo 3 niños, el mayor con 5 y 2 gemelas con 3. Pero después de leer tu blog me reí mucho y supe entender que debía darle la vuelta a la moneda y mirar la otra cara. Al final me salvado del ERE, pero creo que me gustaba la idea del marujeo.
Sólo quería darte las gracias porque me has hecho reir y llorar. Tienes mucho talento, y don escribiendo. Me tienes encandilada, tienes una manera muy bonita de sentir las cosas y se nota en todo lo que haces.
A mi también me gusta mucho la repostería,bueno mejor diriamos todo lo que tenga que ver con lo dulce, aunque a tu lado sólo soy una simple pinche aprendiendo de su chef.
Besitos, me voy a preparar una rica poleá, ¡va por ti!
Me encanta tu blog Marga, no lo dejes!!!!!!!! Me entretiene un monton, es supercercano, variado,original y escribes fenomenal!!
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