viernes, 28 de mayo de 2010

Treinta y Diez

     Ayer estrené década... aquella que empieza por 4... No sé, me resulta un poquito difícil aceptar que he de renunciar a que el 3, mi número favorito, siga liderando mi vida... Y por eso he decidido decir que tengo treinta y diez... No falto a la verdad, a la vez que la hago más agradable a mis oídos y conciencia...
     Hoy hacía un poco de memoria sobre los diez años que acabo de dejar atrás... Uf! Me da hasta vértigo tener consciencia de cuantas cosas pasaron!... No sé qué me deparará esta nueva década, pero sí sé que la recién cerrada fue intensa, muy vivida, con muy buenos y muy malos momentos... Los 30 han sido un empujón bruto de madurez, de hacer de tripas corazón, de soñar, de vivir feliz un sueño cumplido, de tomar decisiones que supondrían cambio, de remendar el corazón hecho añicos, de comenzar una familia y aprender a amar incondicionalmente, de sufrir el intenso dolor de los que se fueron (un amigo muy querido, la abu, mi maravilloso tio Luis, el hijo soñado y deseado...), de sentirme la más dichosa por la nueva vida que se agarraba a mi pecho,  de la frustración y el enfado por ser echada de un trabajo que adoraba, del mantaner el contacto con los amigos y de la alegría por aquellos que volvieron a mí o empezaron a formar parte de mi vida, de añorar mi tierra, mi cultura, mi gente... mi madre... mis hermanos... la infancia de mi Periqui, que me estoy perdiendo... el olor de mi ciudad, sus colores, su vida... Una añoranza tremenda... He aprendido a vivir el compromiso con mi marido, a mirarlo y saber que él es ÉL por enicma de todo, a morderme la lengua y calmar mi pasión, a apoyar incondicionalmente, a amar en tiempos revueltos, a convivir con el cansancio y el agotamiento, a sobrevivir mi crisis de identidad, a sentir y expresar aquello que mi madre siempre nos dio (amor incondicional, seguridad, protección, renuncia), a disfrutar de la intimidad cuando los vientos vienen calmos y a afrontar las tormentas que siempre acaban por pasar... 
     Creo que en la década anterior sabía perfectamente quien era, lo que hacía y lo que quería... Y hoy me encuentro con la confianza en mí misma bastante mermada, supongo que porque aún no he encontrado o comprendido mi nuevo yo. Sé que soy, por encima de todo, madre y esposa, pero siento que hay una parte de mí aún incompleta... Llegará cuando tenga que llegar.
     En pocas palabras, diría que durante mis 30s he sobrevivido penas y dolores con el impulso de las alegrías y la firme creencia en el futuro.  

     Recuerdo mi 30 cumpleaños... Lo he estado recordando desde ayer... y cuando quité las velas de la tarta rosa que Margui eligió para mí, llamé a mi madre para decírselo. Aquel cumpleaños, yo llevaba un vestido azul con camiseta blanca. Mi hermana y mi madre escondieron mis regalos bajo la camilla. Me compraron la tarta que me gusta, la de crema tostada. Jaime no estaba y mi padre andaba de nuevo viviendo su vida en un barco. Mi 30 cumpleaños lo celebré con mi madre y mi hermana, y ayer y hoy me acordé muchísimos de ellas... Me parece que fue ayer... Aún puedo sentir los brazos de mi madre estrujándome contra ella, como en la foto, y a mi hermana sacando la tarta que recién había comprado...


     Para ser sincera del todo... estoy cagada con esta nueva década... Los 30 estuvieron marcados por la Egiptología... y ahora?... Esto de no entender bien mi lugar en el universo hace que me sienta un tanto acobardada y nerviosa con el futuro... Y lo peor es la añoranza!... Porqué? Es acaso una forma de autoreconfortarme???... 
      Tuve un cumpleaños bonito y especial que comenzó con mi niña, en pijama y los ojitos aún pegados, cantándome "cumpleaños feliz" en español, inglés y holandés,, con "hip, hip, hurra" incluido... Luego vino mi amiga Sheyla con croissants y zumo de naranja natural, una botella de proseco y mis preciosísimos regalos. Harold volvió de trabajar con un enorme ramo de rosas rojas, como la que me dió por primera vez en Luxor... Vino mi amiga Jackie y su hijo Tobias... Luego nos encontramos con Nassim para tomar un par de cervezas... Llegamos a casa y nos encontramos con comida tailandesa, mi favorita, que Harold había traído del restaurante de enfrente... De postre, una tarta "rosa de princesa" que Margui eligió... y mi deseo pedido con el corazón!
     Estoy lista para la nueva década!!!... acojonadilla pero lista!!!




2 comentarios:

  1. Hola Marga, tienes una niña preciosa, que lejos estas y a la vez que cerca, guapa voy a pasearme por tu blog, bssssss..

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  2. Qué guapa en tu foto con tu madre!
    Y Margui ya es toda una niña grande ya no es un bebé! vaya caritas que pone!!! y cómo abraza a su madre... ayyyy qué cariños!
    Por cierto que me encanta como mira a su papá en la primera foto, con esa carita de admiración...

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