jueves, 2 de enero de 2014

Resurrección

     ¡Por fin se acabó el 2013!... Ay madre, qué ganitas tenía de que terminara este maldito año...
     Mi última entrada, allá por Marzo, fue una despedida en toda regla... bastante dramática dada la situación infernal que estaba viviendo... Y la entrada anterior también fue bastante triste por la muerte de mi abuela... En realidad, todas las entradas que escribí eran un grito de agonía más que una simple y llana verborrea...
     No sé... mi año ha sido mortal, digno de la mejor telenovela venezolana. ¡Y no exagero! Es tan rocambolesco que resulta difícil de poner en pie con coherencia. El Padre José Luis me aconseja escribir para liberarme de la carga, y mi padre no deja de preguntarme cuándo voy a retomar el blog... Quizás tenga razón y sea hora de volver a teclear... No sé si me saldrá. No me siento muy inspirada, la verdad...
     Este espacio nació por mi necesidad de dar voz al silencio en el que me ahogaba. Y siendo tan solo eso, una plasmación de mis divagaciones en voz queda, supongo que es el lugar para abrir la caja de Pandora y dejar salir sin orden todo lo acumulado en este año, lo bueno y lo malo... Supongo que el blog se va a volver un poco dramático y aburrido, pero como digo, su intención no es más que ser mi propia voz escrita.

     En el 2013 me embarqué en un proceso de divorcio horrible. El hombre que yo conocí y del que me enamoré no existía y en su lugar había un ser egoísta, agresivo y abusador. Mi hijita era testigo permanente de las explosiones y los gritos porque, según él, debía saber como era el mundo y, además, qué más daba si ya estaba acostumbrada... hasta que empezó a copiar este patrón contra mí... Dijo que se marchaba porque yo estaba insoportable con la enfermedad de mi madre y, tras volverme loca con el ahora sí, ahora no, me di cuenta que no tenía intención de luchar por nosotras, que básicamente le importábamos un pimiento. Le dije que se marchara de mi casa. No creo que él jamás imaginara que yo tendría los arrestos para enfrentarlo... Pagué muy cara mi osadía y el mes que convivimos bajo el mismo techo hasta que estuvo listo para irse fue un puro infierno.
     Salió de mi casa el 15 de Noviembre del 2012. ¡No puedo describir la sensación de paz!
     La casa quedó patas arriba. Se llevó todo lo que quiso, amén de nuestra cuenta de ahorros. No me importaba. Sólo quería que desapareciera ya... Recompuse nuestra casa, y a partir de entonces Margui y yo vivimos juntas y en paz de puertas para adentro, porque un nuevo infierno se desató.
     Él empezó ha actuar de manera extrema. Me amenazaba, me insultaba, me gritaba... Yo empecé a dormir poco, a tener unos ataques de pánico y ansiedad tremendos cada vez que le oía la voz, a volverme una paranoica mirando a todos lados para no encontrarlo de frente... Sí, tuve el miedo calado en los huesos mientras ponía la mejor cara con mi niña... Él me dijo que alargaría el proceso todo lo posible, quería que le diera dinero, exigía una compensación por daños emocionales y materiales... Perdió contacto con la realidad y empezó a actuar de forma extrema... Mi abogada no se daba cuenta de la situación e insistía en que tan sólo era un hombre resentido por el divorcio (¡Ay bendito! ¡qué poca empatía con tu cliente!), pero yo no era una histérica montando un bolo. El problema era mayor porque él empezó a tener problemas en la universidad... De repente, descubrí que andaba metido en una secta de magia negra, y cuanto más averiguaba, mayor era mi horror e incredulidad. Uno nunca piensa que se va a ver envuelto en una situación así porque es, simplemente, surrealista...pero desgraciadamente ocurren. Las amenazas subieron de tono. Busqué ayuda en la Iglesia, fui a la policía, me blindé con mis amigos... Le prohibí ver a Margui hasta que se calmara. Esto fue una decisión difícil y arriesgada porque la legislación holandesa es muy estricta con la custodia y corría el riesgo de que me acusaran de impedir el contacto y me la quitaran...Un día apareció en casa a las 8 de la mañana. Estábamos preparándonos para ir al colegio cuando oímos gritos desde el patio; Margui dijo "¡mira!, es mi papa", y la mandé de inmediato al salon. Él estaba demacrado, vociferando mi adulterio y mi condición de puta, exigiendo 10.000 euros, haciendo gestos obscenos a los vecinos... No podía respirar porque el miedo me paralizaba. Llamé a la policía que, para cuando vino ya no lo encontró. Como la niña estaba en casa durante el incidente, la policía involucró a Asuntos Sociales...
     ¿Cómo es posible que mi vida se haya descompuesto de esta manera? 
    A los dos días de este incidente, lo trasladaron al hospital psiquiátrico donde permaneció dos meses. Para nosotras supuso tranquilidad el saber que no corríamos el peligro de verlo, que no tenía la obligación de mandar a Margui a su casa. Sin embargo, cada semana huía literalmente de la ciudad ante la posibilidad de que lo soltaran. Sabía que no me lo perdonaría y que estaría enrabietado... Salió en Julio y nadie me avisó. Un día alguien lo vio por la ciudad, y el pánico me volvió a invadir. Sentir miedo es horrible... Para entonces, Asuntos Sociales se lavó las manos y no me brindó ninguna ayuda ni consejo. Me dejaron sola frente a los leones...  Él fue diagnosticado con trastorno bipolar y la fuerte medicación le había suavizado las formas. Convine con él en que podía ver a la niña en un sitio público y conmigo durante una hora, y así lo hicimos durante un mes entero. Pese a la medicación, la rabia estaba latente y a veces se le escapaba. En nuestras conversaciones me dejaba patente que él no estaba de acuerdo con el diagnóstico y que simplemente había decidido seguirles la corriente... El miedo volvió a poseerme ante lo impredecible de la situación. Margui parecía siempre contenta cuando la recogía, pero yo me moría del miedo cuando la dejaba con él. Llegó un momento en que tuve que acceder a dejarla en su casa un par de horas. Yo me sentaba en el rellano de la escalera, junto a la puerta y con el número de la policía listo para marcar en caso de que oyera algo inusual... Sí, lo sé... ¡de locos!
     En medio de esta pesadilla, mi madre querida nos deja tras una larga agonía. Gracias a Dios llegué con tiempo de pasar una semana a su lado... Nunca pensé que esto ocurriría. Nos tenía acostumbrados a pelear y salir victoriosa... ¡Me quedaron tantas cosas por decirle, por hacer juntas!... Se fue mi vieja querida y me quedé amputada, con un dolor lacerante y enconado que tuve que tragar e ignorar para enfocarme con todas mis fuerzas en conseguir salir de mi propio infierno y darle a Margui una vida sin miedo.
      Allá por abril hubo un juicio para considerar el traslado a España. Pese a que él llegó sin abogado ni traductor, montó un espectáculo denigrante, con todo tipo de insultos hacia mí, y fue callado en varias ocasiones y amenazado con abandonar la sala, la jueza dictó que el caso era complicado y que la decisión quedaba en manos de un tribunal más competente. El siguiente juicio era el 18 de Junio, pero se anuló porque él estaba en el hospital y no tenía representante legal; fue entonces cuando le adjudicaron un abogado de oficio y el juicio se pospuso. El 6 de Octubre era el gran día. Todo estaba listo y la suerte echada... El día anterior, su abogado por fin da señales de vida y reclama un acuerdo. Finalmente, él cedía y nos dejaba marchar a cambio de no pagar nunca jamás pensión a nuestra hija y de que yo llevara a la niña tres veces al año de visita; yo insistí en que no hubiera pernocta como requisito indispensable para acceder a no ir a juicio. Y así quedó todo firmado.
     De repente, la pesadilla se había acabado y podíamos volar al sur. En cuestión de una semana, arreglé una mudanza para llegar a España lo antes posible y que Margui pudiera empezar el colegio el 4 de Noviembre. ¡Qué sensación más extraña!... ¡Todo se había acabado!... Aún así, la desconfianza y el miedo me acompañaban cada vez que dejaba a la niña en su casa. Una vez que el miedo se instala en tu pecho, no te abandona jamás... y yo no respiraba tranquila hasta que Margui volvía a mis brazos. 
     El 1 de Noviembre, el día que se cumplía tres meses de desde que mama se fue, nos marchamos de Leiden para comenzar una nueva vida en El Puerto de Santa María, junto al mar. ¡Me sentía feliz, pletórica! Margui empezó el colegio y la acogieron muy bien. Mi mudanza llegó y nuestra casa empezaba a tomar forma. Las tardes en la playa, el sonido del mar cuando me acostaba o despertaba, la risa de mi niña a la salida del colegio... ¡No podía pedir más!... Y la relación con él se estaba normalizando para bien. Hablaba con la niña por skype tres veces a la semana, yo le mandaba fotos diariamente y lo mantenía al tanto de todo. Y pese a que no teníamos que ir a Holanda hasta primavera, saque billetes para llevar a Margui a principios de Diciembre a ver a su padre... Todo iba bien...
     El 14 de Noviembre fue la última vez que llamó. Oí como le decía a Margui "tell mami that I love her very much"... No hubo más llamadas y me alarmé. Llamé a varios amigos, al departamento... La policía dijo que estaba ingresado de nuevo... No sé, no me cuadraba... estaba intranquila... Dos días después recibí la llamada que sabía que llegaría... Su médico dio la voz de alarma porque no estaba ingresado... Lo hallaron acostado. Todo en orden. Un paro cardiaco, dijeron... 
     Sólo llevaba dos semanas en España. Empezábamos a ser felices... todo iba bien y estaba convencida de que nuestra relación tomaba buena forma... 
     El divorcio no se había ratificado al no haberse depositado en el Registro Civil, así que, de repente, era viuda. Y eso suponía acere cargo de todo el papeleo y arreglos... Marché de inmediato a Leiden, donde me reuní con mi suegra. Fueron 3 días muy duros, con una mezcolanza de sentimientos grandísima, muchísima tristeza e incredulidad... Lloré mares... porque, pese al infierno, yo amé a ese hombre con todo mi corazón... nunca dejé de quererlo... siempre quise lo mejor para él... y jamás desee un final así... Lloré por los sueños frustrados de tener una familia con él, porque fue incapaz de disfrutar de nosotras, porque se alejó conscientemente... Lloré y lloré... y aguanté el tipo, arreglé la incineración, hablé a sus estudiantes y colegas en el funeral, me ocupé de salvar su legado intelectual... y volví a casa para enfrentar uno de los peores momentos de mi vida.
     Jamás olvidaré la carita de mi niña cuando le dije, con toda la suavidad y el cariño, que su papa se había ido al cielo. Su sonrisa se truncó en una mueca de dolor y lloró en agonía. Mi pobre hija no dejaba de repetir que no quería que su padre fuera un ángel sino su papa, que lo necesitaba, que tenía muchos besos guardados para él, que se había ido sin hablar con ella... Yo sólo podía abrazarla y llorar con ella... 
     Empezamos un nuevo año, una nueva vida, en absoluta libertad... Aún estamos lidiando con nuestro duelo y a veces chocamos la una contra la otra. La ausencia de mi madre duele muchísimo, aunque se que ella nos está cuidando... Hemos vivido y sufrido mucho, y hemos sobrevivido... Y juntas nos recompondremos... sobre todo, viviremos en paz y sin miedo.

7 comentarios:

  1. cielo, empieza el 2014 con paso firme!!!, escribe lo que tu quieras en tu ventana que para eso es tuya y aquí puedes gritar lo que necesites, un beso

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    1. Olga, tu siempre ahí, incondicional! Gracias reina!!! Un beso enorme

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  2. Buenos días, aunque sólo una vez anteriormente te dejé un comentario siempre te seguía y me dio mucha pena cuando dejaste el blog, de vez en cuando volvía a entrar, ( últimamente muy de tarde en tarde) pensando que ya no volverías, y hoy me he llevado una grata sorpresa, seguida de mucha tristeza al leerte, parece imposible la vuelta del revés que te puede dar la vida a veces, siento mucho todo lo malo que te ha pasado éste año, y me maravilla ver lo fuertes que podemos llegar a ser las personas antes las adversidades, con eso has de quedarte, con la fortaleza que estoy segura has tenido para capear todas las cosas terribles que te han pasado en tan poco tiempo, con eso y con la niña tan maravillosa que tienes, ahora ya todo va a ir mucho mejor en tu Andalucía querida, con ese sol que ayuda tanto a ver las cosas un poquito mejor, mucho ánimo y mucha fuerza guapa!!!!! Maribel.

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    1. Gracias Maribel! Poco a poco todo vuelve a su sitio. Es cuestión de paciencia y buena voluntad, verdad? Un beso grande!

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  3. Mi querida amiga, que don de letras tienes... Yo que conozco está historia de tus manos y aún así me llega y me choca... Viví en la distancia tú angustia, tus miedos, tú tristeza, el juicio, la pérdida de tú madre, el viaje a españa y la muerte de H. y siempre me he maravillado de tú capacidad de aguanté, con ese temple que sólo una mujer con brios puede manifestar, ver todo resumido en algunas líneas definitivamente marca un nuevo comienzo, y la oportunidad que está vida (medio mamarracha ella) te brinda de nuevo. Te quiero...

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    1. Mi Lida preciosa, gracias por haberte quedado a mi lado durante todo este largo camino. Es una bendición tenerte en mi vida. GRACIAS de corazón!

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