Después de tres semanas un poco locas con el paso de la guardería al colegio, vuelvo a poner en funcionamiento mis manitas! Tanto madre como niña nos hemos tenido que reajustar a la nueva situación escolar... Aunque lo sabía, porque es su naturaleza, me ha sorprendido la capacidad de adaptación de mi hija que en ningún momento se ha negado a ir, pese a no conocer a nadie, porque la novedad y la curiosidad la estimula muchísimo. Lo ha hecho muy bien y estoy muy orgullosa de ella. Al recogerla del colegio estaba feliz, aunque agotada y esto desembocaba en bastante mal humor... Pero es normal! La pobre ha pasado de estar 3 horas en la guardería, a 8 horas seguidas, almuerzo incluido, con 30 niños y teniendo que estructurar su cabecita para hablar y entender sólo holandés. Pero esta niña es una todo terreno y en 3 semanas, habla por los codos y con total soltura! Ahora tenemos que trabajar el inglés, que es la lengua con la que tiene menos soltura... Yo, como toda madre que se estrena, he sentido que esta nueva etapa me arrancaba a mi niña y a eso de la 1 estoy ya nerviosa por ir a recogerla y achucharla en mis brazos... Así que sí, yo también me he tenido que adaptar, aunque creo que lo he hecho peor que Margui... ¡Y me tengo que poner las pilas aprendiendo holandés, no vaya a ser que un día Margui me diga una majadería y yo no me entere!
Nuestra nueva jornada empieza a las 6'30am y a las 8'15am ya está Margui en el cole, y yo a las 8'30 de vuelta en casa. Siguiendo el plan FLY, me doy una hora para hacer una limpieza intensiva: me pongo o bien la alarma del despertador o el reloj de cocinar, agarro todos los bártulos y me mentalizo que tengo que arrear lo más posible en este tiempo para luego poder ser libre el resto de la mañana!... Y realmente cunde!!!
A eso de las 9'45 estoy liberada y lista para hacer lo que me gusta: coser y cocinar! La semana pasada tuve que dedicarla en gran parte a ordenar el caos de mi cuartito... haciendo pequeños descansos para coser alguna bolsita como esta:
Unos restos de telas, una cremallera, una etiqueta casera y listo! Una bolsita multiolor para los dineros, o las pinturillas, o el kit de supervivencia (tiritas y toallitas)... Fue con estas bolsitas que aprendí a poner cremalleras, con el estupendo tutorial de Anna, del blog Noodlehead. Y las etiquetas me las hice con papel transferible y cinta, siguiendo el tutorial de Patchwork Pottery, aunque algún día, si consigo arrancar de verdad, tendré etiquetas de verdad!
¿Quién no conoce a Sonia, del maravilloso blog L'Exquisit?... ¡Esta mujer es una constante fuente de inspiración y tentación! Todos los días comparte una receta, dulce o salada, que con toda seguridad es deliciosa. Lo digo con conocimiento de causa porque todo lo que he hecho ha salido riquísimo (aunque con los donuts no tuve éxito por no seguir a raja tabla los tiempos). Lo último que he probado son estas galletas de falso hojaldre que están de rechupete.
- La próxima vez, abusaré del azúcar, espolvoreándola generosamente sobre la plancha de masa y sobre la galleta una vez enrollada
- A mí no me funcionó hacer un rollo grande y luego cortar las porciones porque no apreté bien la plancha al enrollar y porque al cortar se me quedaba aplastadita. Solución: una vez cortada la porción, la desenrollé para volverla a enrollar mucho mejor... La próxima vez que las haga, lo que haré será cortar las tiras con el corta pizza y espolvorear sobre la marcha.
- ¿Me preguntó cómo quedarían si en vez de espolvorear azúcar le pongo virutitas de chocolate?
Unas bolsitas bien monas y las galletas deliciosas !!! A mi también me sientan genial mis ratitos (como los llamo yo)
ResponderEliminarFeliz finde
Besos